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Comencé a escribir a los ocho años, cuentos para mis hermanos Sergio y Marilú. Siempre quise ser escritora, nunca deseé ser doctora, astronauta o maestra. Me sentaba en el estudio a escribir todas las noches, páginas y páginas. Esa fue mi mejor formación. Luego El Claustro me formó un poco más, pero cuando estudié ahí, ya tenía dos libros publicados: “La Calle de las brujas” y “Suspiro Azul”. Los temas oscuros siempre me han atraído: asesinatos, psicópatas, el diablo, brujas y terror. Lo reconozco y me encanta. Es por eso, que cuando comencé a escribir guiones (el primero fue una adaptación a aquella novela “Suspiro Azul”), no dudé en que ese lado terrorífico ganaría. Me dejé ir en una vorágine de letras, personajes, escenas y hasta el momento no he parado.

He sido afortunada en que productores y editores se han fijado en mis novelas y películas. Hasta el momento tengo 10 novelas publicadas –desde editoriales independientes hasta Alfaguara y Random House Mondadori- varias series televisivas en Televisa, 8 películas –dos dirigidas por mi- y este año se estrenan otras tres en México, de diferentes directores, filmadas en Marruecos, España y Los Ángeles. En dos semanas, se comienza a filmar mi primer guion en Hollywood, llamado “Nightmare Cinema”.

He podido cumplir todos y cada uno de mis sueños de escritora. Me siento satisfecha con mi trabajo, aún me impresiono cuando veo a los actores hablar como personajes lo que una noche imaginé, a la gente dar interpretaciones de mis libros que ni siquiera habría pensado y que tengo vena en las tintas en vez de sangre, pues no puedo detenerme. Podría escribir toda la eternidad. Pero, ¿quién leería tanto?. Sin embargo, esto ha sido en tiempos más recientes. He tenido que hacer muchos sacrificios para que productores en Los Ángeles o en España se fijaran en mi trabajo. Tuve que aguantar chismes – curiosamente de otros compañeros escritores-, cancelación de proyectos –cine y novela-, plagios –lo que se publica en internet, ¿es de todos?-, y una serie de sabores amargos que en su momento me dolieron y marcaron.

Este es el primer artículo en este blog, por lo que escribo esto para ustedes como una manera de presentarme a través de mis experiencias en cine y literatura.

Podría quejarme de lo difícil que es la cuesta arriba, de que cada paso conlleva un sacrificio, una soledad de escritor que sí existe, que es totalmente tangible, que mis amigos –que no son escritores- no me leen jamás porque no aguantan el terror -el género que amo-. Podría hablar también de las lágrimas –de tinta- que me gané cuando estudié un semestre en SOGEM –gané conocimiento y enemigos de a gratis, o al momento de ser rechazada por editoriales –que luego me buscaron- una y otra vez. O platicar del ego de los artistas que gustan más de aplastar que de tender la mano. No he ganado becas del FONCA o apoyos de IMCINE –en este punto los intelectuales lloraran sangre- y escribo desde un Starbucks.

No obstante, para ser franca, me gusta ser una persona feliz. Ahora me gusta disfrutar de lo que he sembrado desde los ocho años, ver en mi librero la serie de revistas, antologías, libros que he publicado, dvd’s de mi trabajo y sonreír. Prefiero pensar en las becas o en las instituciones que sí me han apoyado, que han creído en mí. De hecho, han creído en mi mucho más que yo misma.

Puedo decirles que no todo es miel sobre hojuelas, pero es un camino que vale la pena recorrer. He tenido a los mejores maestros (y amigos) –como Jaime Casillas, Alfredo Gurrola, Marcela Fernández Violante, Mick Garris, Ryuhei Kitamura-, en el medio también he encontrado a mis mejores cómplices –Antonella Samaniego, Raúl Flores, Arbey Rivera, Ramón Córdoba- he aprendido a no dejarme llevar por las críticas –buenas o malas- y a ser feliz con lo que escribo. Creo que esa es la clave: ser feliz con lo que escribes. Amar las letras. Desvelarte con ellas. Tomarte una copa con tus personajes y brindar cuando los terminas. En mi caso: amar el terror como género sin ningún tipo de remordimiento o pena. Es un género completo, redondo. Me especialicé en él, lo hago a diario. Y creo que él también me busca y me desea.

“Hay un placer en la locura que sólo los locos conocen” decía John Dryden, así sucede con las letras: hay un placer en la escritura que sólo los escritores conocen.

Ahora mismo estoy esperando noticias de los tres estrenos de mis películas que se filmaron en 2005, “Desde tu infierno” (México), “Santiago Apostol” (España) y “Mashit” (Los Ángeles) –parte de la antología en Los Ángeles de los nuevos Master of horror donde soy la primera mexicana en participar- y si “La muñeca de Ari” –largometraje de terror, ¿por qué no?- se filma en unos meses, al igual que “¿A quién estás pensando matar?” y “La Escalera”

Sí, soy una escritora de terror que vive feliz a diario. ¿Es complicado publicar o que te compren un guion? Sí. Pero vale la pena. Todo esfuerzo, rechazo y desvelos valen la pena. Porque para todo escritor llega la hora, para toda siembra llega la cosecha.

Gracias por invitarme a escribir y a festejar este sitio en donde se reúnen expertos acercando a los alumnos a sus experiencias. No hay nada mejor que platicar con ellos así. Para mí, no hay mejor forma que festejarlo escribiendo y regalándoles parte de mi experiencia y mi pasado.

https://www.facebook.com/sandrabecerrilescritora/

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